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Reflexiones, Blog de ensouling


Las Emociones...

-esas grandes desconocidas-

05/02/2015

Las Emociones...

En los últimos años se ha puesto muy de moda el término inteligencia emocional pero no creo que esté tan claro como parece qué significa y cómo aplicarlo en el día a día. Las emociones son molestas para muchas personas, en el mejor de los casos aceptamos y nos permitimos expresar aquellas que han sido consideradas como “positivas” socialmente, tales como la alegría, el amor, la ilusión… 

pero rechazamos y ocultamos otras que son igualmente importantes y valiosas, como el enfado, el miedo, los celos, la envidia… todas ellas tienen una función y aportan valiosa información sobre cuáles son nuestras necesidades, tienen mensajes que si sabemos traducir nos ayudan a entendernos y sentir coherencia, a pedir lo que necesitamos, a poner límites, a luchar por nuestros sueños… en definitiva a estar conectados con nuestra esencia profunda.

 

El mundo emocional se va elaborando desde el nacimiento, o incluso antes. De pequeños vamos aprendiendo qué emociones son o no bienvenidas y por cuales nos rechazan o nos quieren y en función de ello, vamos creando una personalidad acorde a esas expectativas familiares y sociales. Negar esas emociones nos asegura el afecto y la aceptación pero también nos obliga a vivir con una “máscara” que oculta gran parte de lo que también somos y sobre todo nos niega la oportunidad de aceptarnos plenamente, entendernos y darnos el permiso de ser íntegramente lo que somos. De modo que las emociones a las que asociamos connotaciones negativas y los mensajes que nos pueden transmitir, así como todo lo positivo que nos pueden aportar, queda también excluido.

 

Desde esta perspectiva no es de extrañar que cuando estas emociones aparecen no sepamos gestionarlas, o aparezcan de forma desmesurada cuando se abre la compuerta al no poder mantenerlas más bajo “control”, lo que vuelve a convertirse en un círculo vicioso que reafirma que son “malas” y que hay que “controlarlas”, no sentirlas y por supuesto no mostrarlas en público.

 

El sufrimiento emocional que provoca por ejemplo retener la tristeza de un duelo es mucho mayor que el que genera la tristeza saludable de permitirse llorar la pérdida. Por no hablar de todas las somatizaciones que pueden provocar las emociones no canalizadas. Nuestro cuerpo es la caja de resonancia de nuestras sensaciones y emociones, por tanto una de las formas más importantes de recuperar nuestra inteligencia emocional pasa por poder escuchar y sentir nuestro cuerpo, respirar y tomar conciencia de cómo me siento y aprender a darle voz a los síntomas, sensaciones, angustias, malestares.

 

El camino hacia la inteligencia emocional, es un camino de desaprender para volver a conectarnos con esa fluidez y espontaneidad que teníamos de niñ@s, cuando aún sentíamos la libertad de patalear y gritar con una rabieta, o al minuto reír a carcajadas y poco después llorar porque nos quitaban un juguete.

 

Entender que cada emoción es valiosa y tiene una parte positiva es imprescindible para abrirnos a la integridad de nuestro ser, a la aceptación de lo que somos.

 

Escrito por: Raquel Malagón Mayordomo 


Categoría: Autoconocimiento


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