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Reflexiones, Blog de ensouling


La trascendencia está más allá de la mente

26/11/2016

La trascendencia está más allá de la mente

 

La limitación de la mente como directora de nuestra trascendencia

 

El concepto de trascender se entiende frecuentemente como ir más allá de un límite establecido y conocido. Vivir poniéndose metas y objetivos está a la orden del día en nuestra sociedad. Una de las virtudes que tiene este proceso es que fortalece la fuerza de voluntad y la perseverancia, de manera que hasta un cierto nivel nos podemos esculpir.

 

Una de las formas en la que nos lanzamos a conseguir nuestras metas es a través de una decisión mental. Esta decisión puede que nos permita adentrarnos en un campo desconocido o una nueva experiencia que creemos nos va a hacer felices. Por lo general los objetivos que nos establecemos están marcados por el exterior, es decir, nos dejamos influenciar por lo que la sociedad considera deseable para ser "feliz" o ser una persona de “valor”.

 

La limitación de establecer metas con la mente para llegar a ser lo que “deberíamos ser” o lo que se considera necesario para ser más competitivos, mejores o más felices, es que puede que nos llevemos toda una vida corriendo detrás de objetivos, que realmente no están en sintonía con nuestra Esencia Espiritual y con aquello que en esencia somos. Como consecuencia de esta falta de alineamiento con uno mismo, el proceso de conseguir objetivos puede convertirse en frustrante, insatisfactorio y frecuentemente nos deja con una sensación de vacío, esperando algún día llegar a “ser” … siempre en un mañana, cuando consigamos lo que nos proponemos.

 

 

Poniendo la mente en su contexto

 

Vivimos en una sociedad donde la mente y la inteligencia son muy valoradas. Ciertamente la mente es útil y tiene su función, pero el resultado de no saber emplear “este cuerpo” de forma equilibrada, es que estamos sufriendo individual- y colectivamente las consecuencias. El stress, las enfermedades mentales, el embotamiento mental y siempre tener que seguir corriendo en la rueda como un hámster para estar a la última en noticias, eventos, habilidades, cursos, compromisos etc.… para conseguir “ser”, obligan a no parar, a ver sólo el objetivo, perdiéndonos así el proceso, la vida y la interacción humana real.

 

Los seres humanos además de tener una naturaleza física, tenemos otra emocional y otra mental. Las tres forman parte de nosotros, se desarrollan y se van afinando a través del crecimiento y la experiencia.

 

Los primeros años de la vida de un niño están muy enfocados en aprender a manejar su naturaleza física, es algo instintivo. Caerse, llenarse de barro, levantarse, correr, saltar, tirar las cosas, es parte de ese proceso de experimentar y adquirir soltura con su cuerpo físico.

 

De forma semejante experimentar con los procesos mentales, ponerse objetivos y crear con la mente, forma parte de ese afinamiento del cuerpo mental que nos es inherente. Sin embargo nuestra capacidad mental, al igual que la física no es más que una parte del conjunto de lo que realmente somos.

 

A la larga el propósito de la mente no está en dirigir nuestra vida, ni estar poseídos por ella, sino en ponerse al servicio de nuestra Esencia Espiritual que nos habla a través del Corazón.

 

 

La Vida es un proceso de trascendencia guiado desde dentro

 

Nuestra Esencia Espiritual es esa dimensión en nosotros que sabe lo que necesitamos, tanto para crecer en amor y sabiduría, como para aportar a la colectividad humana y sentirnos plenos.

 

La verdadera trascendencia está más allá de la mente y no nace de conseguir objetivos establecidos con una mente en sintonía con las convenciones sociales, sino de ponerla al servicio de la guía del Corazón. Es de esta forma que experimentaremos situaciones que nos permitirán ampliar nuestra compasión, nuestra comprensión del mundo, descubriendo siempre nuevas miradas y rompiendo los estereotipos que nos ahogan.

 

La trascendencia real no está en un lugar lejano en un hipotético futuro, está aquí y ahora a cada paso. Para abrirnos al camino del Corazón, ese que ya de por sí tiene un objetivo no comprendido por la mente racional, uno tiene que empezar por lo que tiene delante, lo que más le afecta y desafía aquí y ahora.

 

Cada uno tiene un camino único de trascendencia, nace desde lo más profundo de tu interior y se te va desvelando a medida que lo andas. Depende de ti transitarlo ;)


Texto escrito por Patricia Romero-Abreu Kaup


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